Juan Ramón Herrero

 JUAN RAMÓN HERRERO

El creador del Conservatorio de Castellón, que inció su andadura en el colegio de los Escolapios de Castellón, con más de 1.000 alumnos, nació el 6 de febrero de 1.933. A los once años ya ingresó en el Seminario Diocesano de Tortosa, donde, además de los preceptivos estudios de Humanidades, se inició en las primeras nociones de solfeo, piano y casi enseguida, también de órgano.

Tenía 16 años cuando coincidió con el insigne Canónigo García Julbe, llegado al seminario desde el cargo de Maestro de Capilla de la Catedral. Compositor y eminente músico, no tardó en crear en el Seminario Schola Cantorum , donde Juan Ramón ya intervino con su voz de niño, como contralto y luego como barítono-bajo, destacando igualmente en los estudios de armonía. Aunque seguía como alumno, fue nombrado profesor de solfeo y organista del Seminario y de la Catedral de Tortosa.

En 1.956, recién ordenado sacerdote, Juan Ramón fue enviado a la parroquia de Nules, como coadjutor-organista, encargado también del coro parroquial, donde ya se atrevía a dirigir obras de Luis de Vitoria y Pallestrina. Mientras, realizó oficialmente los estudios de piano, al tiempo que dirigía a una rondalla de alto nivel. En 1.962, fue nombrado coadjutor-organista de la parroquia de la Trinidad de Castellón, donde estuvo dos años. En los diez siguientes, se dedicó a la tarea propia de su ministerio sacerdotal, con cargos pastorales diocesanos. Durante nueve años, fue Arcipreste de Castellón , ejerciendo en Santa María y después, asesor de la Consellería de Cultura y matrícula en los conservatorios de Tarragona, Zaragoza y Valencia, para titularse en piano, órgano y armonía. En Madrid, tuvo ocasión de hacer prácticas de ese impulso, estudió a Falla en Granada y los secretos mágicos de la Música Gregoriana, bajo la Guía de los Padres Benedictino de Solesmens. Consecuencia de ello, en 1995 fundó la Asociación Cultural Resurrexit.

D. Juan, ya había podido mostrar sus propias obras, el Càntic a Maria, una Misa Jubilar y otra Popular, una singular Misa de la Magdalena, una cantata dedicada a Cardona Vives y varios Salmos…, pero quizá su gran obra, fue la  creación de la Coral Vicent Ripollés de Castellón, consecuencia de su Coral Polifónica Castellonene.

Estaba al corriente de todo cuanto se refería a la música y es que él era un purista. Un auténtico superdotado para la música, amante de “lo bien hecho”